Las ayudas del Renove vasco al diésel y gasolina se doblan hasta los 2.000 euros

El Gobierno vasco refuerza su plan y lo abre a las furgonetas eléctricas de Mercedes y a los coches de km 0

El coronavirus ha puesto en jaque la automoción, un sector ya castigado por la transición energética y clave para la economía vasca. La semana pasada se anunció el cierre de Nissan en Barcelona y ayer se conocieron los datos de ventas de mayo, que arrojan un nuevo desplome pese a la reapertura de los concesionarios el día 11. En este contexto, el Gobierno vasco ha reforzado su plan Renove, lanzado a finales de enero, con el doble de presupuesto -de cinco a diez de millones- y condiciones más atractivas para los coches más demandados. Así, las ayudas para la compra de motores gasolina y diésel se doblan hasta los 2.000 euros; las destinadas a híbridos no enchufables suben a 2.250 y las de GLP y gas natural hasta los 2.000 euros.

 

El lehendakari y la consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, ya habían anticipado esta ampliación, pero ayer se conocieron los detalles. Los expuso el director general del Ente Vasco de la Energía (EVE), Iñigo Ansola, quien destacó cómo se habían mejorado las ayudas en los coches de combustión. En realidad lo que se ha hecho es rectificar los recortes que se habían aplicado en esta edición respecto a la de 2019, aunque sin dejar nunca de incluir a todas las tecnologías, que es el sello diferencial del programa del Gobierno vasco.

 

Pero hay más novedades. La revisión del Renove también incluye un importante guiño a la planta de Mercedes, como muestra de apoyo a la principal fábrica vasca en un momento de cierres y ajustes en Europa. Lo que se ha hecho es ampliar desde los 40.000 hasta los 80.000 euros el precio máximo de los vehículos subvencionables en los modelos de furgonetas eléctricas con siete u ocho plazas, que son las que se fabrican en Vitoria. Las ayudas para motores eléctricos puros se mantienen en 3.000 euros.

Efectos retroactivos

Otro de los cambios significativos introducidos es que, por primera vez, el plan se abre a los vehículos de ‘kilómetro 0’, siempre que sean de primera matriculación, propiedad de un concesionario, que no hayan recibido ninguna subvención y que tengan un número de kilómetros inferior a 100. Es una petición que habían hecho los concesionarios para dar salida al enorme stock acumulado como consecuencia del parón del coronavirus. «Nos hubiese gustado que dejaran algo más de kilometraje, pero valoramos muy positivamente las mejoras. Sobre todo se agradece la agilidad», explicó el presidente de la Asociación de Concesionarios de Bizkaia, Jon Lekue.

Todas estas modificaciones se aplicarán con efectos retroactivos a las operaciones realizadas desde que el 30 de enero se lanzó el plan Renove de 2020. Pero su escasa utilización, con solo el 16% del presupuesto inicial de cinco millones consumido y 670 expedientes, evidencia la falta de éxito. La acogida ya fue fría debido al recorte aplicado en los motores gasolina y diésel hasta los 1.000 euros, pero el estallido del coronavirus terminó por anularlo.

Con el refuerzo del plan Renove, el Gobierno vasco quiere mostrar su apoyo al sector, que siempre ha valorado muy positivamente que no excluyera al diésel y la gasolina de las ayudas. Ahora, con la crisis, se ha intensificado el clamor para que el Ejecutivo de Pedro Sánchez siga el ejemplo. Estaba previsto que hoy el Consejo de Ministros aprobara una nueva edición del plan nacional Moves, restringido a motores alternativos. Pero parece que se aplaza y, como señaló el presidente, se ultima un programa más ambicioso.

Los datos de matriculaciones que se conocieron ayer dieron más argumentos para la presión. Pese a que se observa una cierta mejora respecto al desastre de abril por la reapertura de los concesionarios, el alivio es nimio. En Euskadi se vendieron 1.440 vehículos, un 63% menos que en el mismo mes del año anterior. Es la segunda peor cifra del registro, solo por detrás de abril, cuando salieron 60 coches al mercado. En el conjunto de España el descenso fue del 73% hasta los 34.337 vehículos. «La llegada de clientes es testimonial y los concesionarios operan al 30%. Se necesita un plan de estímulos ya, no puede esperar más», clamaron al unísono las patronales Anfac (fabricantes), Faconauto (concesionarios) y Ganvam (vendedores)

En lo que va de año el balance de Euskadi es peor que la media de España, a pesar del Renove. De enero a mayo se han matriculado en la comunidad 7.830 vehículos, lo que supone un 55% menos que en mismo periodo del año anterior. La caída a nivel nacional es del 54%, arrastrada por el canal de alquiladoras.