Mario Becedas, 11/03/2026.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha aprobado este miércoles la mayor liberación de reservas de petróleo de la historia, tal y como avanzaba en exclusiva este miércoles The Wall Street Journal, en un momento crucial en el que los gobiernos tratan de contener el aumento de los precios de la energía impulsado por la guerra en Oriente Medio.
La liberación propuesta, que ya se discutió durante la reunión de emergencia de responsables energéticos celebrada el martes, superará con creces los 182,7 millones de barriles que los países miembros liberaron en dos tramos en 2022, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Los 32 países miembros de la agencia han acordado una liberación conjunta de 400 millones de barriles, cifra que avanzaba unas horas antes la ministra de Economía alemana, Katherina Reiche.
La decisión de adoptar medidas colectivas de emergencia se tomó tras una reunión extraordinaria de los gobiernos miembros de la AIE este martes, convocada por el Director Ejecutivo del organismo, Fatih Birol, para evaluar las condiciones del mercado en medio del conflicto en Oriente Medio y considerar las opciones para abordar las interrupciones del suministro.
«Los desafíos que enfrentamos en el mercado petrolero son de una magnitud sin precedentes, por lo que me complace enormemente que los países miembros de la AIE hayan respondido con una acción colectiva de emergencia de una magnitud sin precedentes», ha declarado Birol en un comunicado tras tomarse la decisión. «Los mercados petroleros son globales, por lo que la respuesta a las perturbaciones importantes también debe serlo. La seguridad energética es el mandato fundacional de la AIE, y me complace que sus miembros estén mostrando una fuerte solidaridad al tomar medidas conjuntas decisivas», ha añadido.
Los miembros del Grupo de los Siete (G-7), con quienes la AIE departió este martes, han respaldado que la AIE adopte «medidas proactivas» para afrontar la situación del mercado energético, donde se han disparado los precios del petróleo y del gas, «incluido el uso de recurso de las reservas estratégicas». Los siete países más ricos del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá- ya habían señalado que estaban «dispuestos a adoptar todas las medidas necesarias en coordinación con los miembros de la AIE». A principios de esta semana, el propio G-7 ya discutió esta posibilidad.
Los países pertenecientes a la AIE poseen colectivamente al menos 1.200 millones de barriles de petróleo en reservas públicas de emergencia. Hay otros 600 millones de barriles de reservas industriales bajo obligación gubernamental. Desde Alemania, la ministra Reiche ha comunicado que su país liberará 2,4 millones de toneladas de petróleo, el equivalente a unos 18 millones de barriles. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha avanzado por su parte que el país liberará petróleo de sus propias reservas estratégicas a partir del 16 de marzo.
Según datos más precisos de la propia agencia, las reservas de petróleo controladas por los gobiernos de los países de la OCDE ascendían a 1.250 millones de barriles a finales de 2025. De esta cantidad, 933 millones de barriles eran de petróleo crudo y 311 millones de barriles eran productos petrolíferos. Las reservas de petróleo crudo se encuentran principalmente en los EEUU y en la región de Asia/Oceanía. Las profundas y enormes cavernas subterráneas de EEUU para este fin tienen capacidad para albergar más de 700 millones de barriles de petróleo. Según datos del Departamento de Energía, actualmente contienen alrededor de 415 millones de barriles, por lo que solo están al 60% de su capacidad La mayor parte de las reservas de productos se almacenan en Europa. Además, la industria de los países de la OCDE posee 2.840 millones de barriles. El total combinado es de alrededor de 4.000 millones de barriles.
Las reservas estratégicas de petróleo consisten en barriles almacenados en sitios específicos por un país consumidor, en poder del gobierno y listos para su uso. Generalmente se liberan mediante subastas a las principales compañías petroleras y comercializadoras, quienes luego envían el petróleo a las refinerías. Los inventarios aumentaron en un total «extraordinario» de 477 millones de barriles en 2025, y las existencias en naciones de la OCDE superaron el promedio de cinco años por primera vez en cuatro años, señaló la AIE en un informe.
Estos países están obligados a mantener al menos 90 días de importaciones netas de petróleo, que pueden consistir en reservas mantenidas exclusivamente para uso de emergencia o inventarios mantenidos con fines comerciales, así como reservas almacenadas en virtud de acuerdos bilaterales.
«Estas reservas representan un amortiguador menos convencional y menos efectivo que la capacidad de producción excedente, ya que provienen directamente de la demanda, en lugar de la oferta del mercado. A diferencia de un amortiguador impulsado por la oferta, que puede colocar barriles de petróleo donde más se necesitan, un mecanismo impulsado por la demanda solo puede mitigar las condiciones del mercado local», explica Edoardo Campanella, analista de UniCredit Research.
Falta la cifra más importante
El crudo de referencia mundial, el Brent cotiza ahora cerca de la zona de los 90 dólares el barril tras haberse aupado por encima de los 100 dólares en el arranque de semana a medida que el suministro por el Estrecho de Ormuz se mantenía bloqueado por las amenazas de Irán sobre los barcos que lo transitan.
Una liberación por parte de la AIE «es tanto una válvula de escape como una señal de advertencia», afirma Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets en Singapur. «Puede aumentar el suministro temporalmente y frenar el pánico, pero también indica al mercado que el riesgo de interrupción es lo suficientemente grave como para tomar medidas de emergencia», recoge la agencia Bloomberg.
El experto energético y columnista de Bloomberg Javier de Blas ha instado a fijarse más en la cifra de barriles diarios para los primeros 20-30 días de la liberación de reservas que en el cifra global. «El diablo está en los detalles», afirma Homayoun Falakshahi, analista sénior de la empresa de inteligencia Kpler. «La pregunta clave es con qué rapidez lo liberarán».
La prensa financiera anglosajona cavilaba que esta liberación auspiciada por la AIE podría superar los 100 millones de barriles en el primer mes. El movimiento en 2022 equivalió a una liberación de dos millones de barriles diarios en su primer mes, y posteriormente fue ampliada y complementada.
«Las reservas de emergencia se pondrán a disposición del mercado a lo largo de un período de tiempo adecuado a las circunstancias nacionales de cada país miembro y se complementarán con medidas de emergencia adicionales por parte de algunos países. La Secretaría de la AIE proporcionará más detalles sobre cómo se implementará esta acción colectiva oportunamente», se limita a recoger el comunicado del organismo.
Los aproximadamente 350 millones de barriles de suministro perdido en un mes de conflicto en Oriente Medio en el escenario benigno que manejan los analistas de Capital Economics equivalen a más de 10 millones de barriles diarios. Sin embargo, señalan desde la casa de análisis británica, nunca se han liberado más de 2,5 millones de barriles diarios de las reservas de la AIE y parece que los miembros probablemente tendrían dificultades para liberar más de cinco millones de barriles diarios sin desplazar el suministro privado en los oleoductos, precisa su analista de materias primas Hamad Hussain.
La agencia con sede en París ha ayudado a implementar cinco intervenciones de este tipo: en el período previo a la primera Guerra del Golfo, después de los huracanes Rita y Katrina en 2005, tras el estallido de la guerra civil en Libia en 2011 y dos veces en 2022, en respuesta a las perturbaciones relacionadas con la guerra en Ucrania.
Las liberaciones anteriores de las reservas estratégicas no siempre han tenido el impacto deseado. Las dos liberaciones de 2022 provocaron inicialmente un aumento de los precios del petróleo, ya que los mercados las interpretaron como una señal de que la crisis era peor de lo que pensaban, antes de contribuir finalmente a la bajada de los precios.
Repasando los sucedido en 2022, Carsten Fritsch, estratega de materias primas de Commerzbank, señala que esta medida contribuyó al fin del aumento de los precios del petróleo poco después del inicio de la guerra y a una marcada caída de los precios a lo largo del año. Sin embargo, destaca, «otra razón importante para esto fue que el petróleo ruso no desapareció del mercado, sino que encontró nuevos compradores en China e India. Esto provocó un cambio en las rutas de transporte, con el suministro de petróleo de Rusia sin cambios, de modo que la liberación de reservas estratégicas en realidad aumentó la oferta de petróleo disponible».
Esta es la principal diferencia con la situación actual, ya que desviar petróleo de la región del Golfo solo es posible de forma limitada. «Todavía existe un déficit considerable de hasta 15 millones de barriles diarios que el mercado no puede cubrir en la actualidad. La liberación de petróleo de las reservas estratégicas podría cubrir temporalmente el déficit de suministro hasta que vuelva a ser posible el transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Sin embargo, es cuestionable si la liberación de las reservas el mismo efecto moderador sobre los precios que hace cuatro años si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante un periodo prolongado», pone en duda el experto. El total combinado de 4.000 millones de barriles mencionado antes cubriría teóricamente el déficit de 15 millones durante unos nueve meses, calculan en Commerzbank.
Además de estas reservas, también se podría recurrir a otras reservas, plantea Fritsch. Por ejemplo, indica, EEUU ha concedido a las refinerías de la India una exención de 30 días para comprar petróleo ruso almacenado en petroleros. Igualmente, China podría recurrir a las reservas que acumuló significativamente el año pasado. El gigante asiático es el mayor importador de petróleo del mundo y ha acumulado en los últimos años lo que parece ser una capacidad de reserva aún mayor. Aunque China no ofrece datos oficiales y las cifras más difundidas no son muy grandes (como la recogida en el gráfico), algunas estimaciones señalan que el país cuenta con alrededor de 1.400 millones de barriles de crudo almacenados estratégicamente, como las del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.
«Las medidas adoptadas por China, que no es miembro de la AIE, pueden desempeñar un papel más importante a la hora de aliviar la presión alcista sobre los precios. Pero incluso si China se limitara a ralentizar el ritmo reciente de acumulación de reservas, eso podría afectar considerablemente a la demanda y los precios mundiales del petróleo.», apuntan desde Capital.
Opciones limitadas
Sin embargo, prosiguen desde Commerzbank, no es posible un aumento significativo de la producción de petróleo, ya que «la capacidad de producción excedente necesaria se encuentra casi exclusivamente en países aislados del mercado mundial por el bloqueo marítimo de Ormuz y, por lo tanto, actualmente tienen que reducir su producción, como se mencionó anteriormente». «Una expansión de la producción de petróleo en otros países solo es posible de forma limitada, si es que se puede lograr, por ejemplo, en Venezuela. Pero también en este caso, la capacidad de producción limitada no permite un aumento significativo de la oferta», rubrica el analista.
Según la Administración de Información Energética (EIA) de EEUU, aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz se destinan a los países de la OCDE. Por lo tanto, suponiendo que los gobiernos del G-7 acuerden liberar 350 millones de barriles, esto sería suficiente para reemplazar el petróleo de Oriente Medio que falta a los países de la OCDE durante unos 140 días, calculan en UniCredit. Si se liberaran todas las reservas existentes, las economías avanzadas podrían prescindir del petróleo de Ormuz durante más de un año, sin contar la compensación que podrían desempeñar las reservas comerciales, completan desde el servicio de estudios del banco italiano.
«Si bien las reservas estratégicas pueden ciertamente amortiguar las interrupciones del suministro, las cifras agregadas ocultan una variación significativa entre países: algunos miembros de la OCDE solo tienen una cobertura de futuro limitada, lo que los hace mucho más vulnerables de lo que sugieren las cifras principales«, advierte su analista Campanella. «Una vez que las reservas caen por debajo de cierto umbral, los participantes del mercado pueden percibir una mayor vulnerabilidad a futuros shocks. Como resultado, los precios del petróleo podrían volver a subir», advierte.
Millones de barriles de crudo y combustibles permanecen atrapados en petroleros que no pueden cruzar el Estrecho de Ormuz, donde los barcos están siendo atacados. El bloqueo de las señales de GPS ha hecho que la navegación en la zona sea aún más difícil e insegura.
El petróleo ha oscilado mientras el mercado se enfrentaba a los comentarios rápidamente cambiantes de la administración Trump sobre la guerra y el transporte marítimo a través de Ormuz. El secretario de Energía, Chris Wright, publicó por error -y luego borró- un mensaje en el que afirmaba que la Marina de los EEUU había escoltado a un petrolero a través del estrecho cerca de Irán, pero la Casa Blanca admitió que no se había producido ninguna operación.
También hubo una serie de mensajes contradictorios en las redes sociales del presidente Donald Trump sobre las minas en Ormuz. Trump se enfrenta a una creciente presión económica y política por la guerra, y el lunes por la noche dijo que el conflicto terminaría pronto. Sin embargo, el martes, funcionarios estadounidenses señalaron que las operaciones militares se estaban intensificando y que había pocas posibilidades de que se produjeran conversaciones diplomáticas.
