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El petróleo escala por encima de 124 dólares

El petróleo escala por encima de 124 dólares y marca máximos de marzo tras el embargo al crudo ruso

El acuerdo de los Veintisiete deja fuera de las sanciones al oleoducto que abastece a Hungría.

La resaca del acuerdo de la Unión Europea (UE) sobre el veto al crudo ruso llega a los precios del petróleo. Tanto el Brent de referencia en Europa como el West Texas Intermediate estadounidense alcanzan máximos del pasado marzo.

Exactamente, el precio del barril de petróleo Brent subía antes de la apertura de las bolsas europeas hasta los 124,03 dólares, al revalorizarse un 3,85% respecto del cierre de ayer. Por su parte, el WTI se situaba en 119,42 dólares, frente a los 115,07 dólares en los que terminó la jornada anterior.

El repunte tiene lugar después de que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea hayan acordado poner fin a las importaciones de este combustible por vía marítima desde Rusia, lo que en la práctica supone vetar al menos dos tercios del total del petróleo que llega a la Unión Europea (UE).

Para desbloquear este sexto paquete de sanciones, los Veintisiete han dejado fuera del embargo al petróleo ruso el oleoducto que abastece a Hungría.

El acuerdo apunta un embargo sobre todo el petróleo importado por mar «antes de que acabe el año» y deja para una segunda fase sin calendario preciso el desarrollo del embargo aplicable al ramal sur del oleoducto de Druzhba, el que abastece a Hungría, República Checa y Eslovaquia.

Los Estados miembros seguirán negociando los próximos días los detalles para materializar el embargo parcial sobre el petróleo que llega por vía marítima con el objetivo de cerrar esa parte del acuerdo esta semana, según fuentes europeas.

Sin embargo, la exención se concretará «en cuanto sea posible», sin un plazo cerrado, según recoge el texto de conclusiones de los líderes sobre la fórmula concebida para eximir a Hungría de cumplir el veto a las importaciones.

En dicho texto, la UE explica que ha tomado la decisión atendiendo a la gran dependencia de Hungría del petróleo ruso y a las dificultades para encontrar alternativas inmediatas, por no tener salida al mar que facilite el abastecimiento por otros proveedores.

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